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El dolor, parte 2: los centros del dolor en el cerebro

¿Qué sucede en el cerebro cuando sentimos dolor?

En los últimos años, la tecnología ha permitido que los científicos “reflejen” lo que sucede en el cerebro cuando la gente experimenta el dolor. Esto unido a los avances en fisiología del dolor nos han demostrado que para tratar el dolor hay que tener en cuenta más allá de los huesos, músculos y articulaciones.

Una de las cosas más importantes que hemos aprendido es que en una experiencia de dolor están implicadas simultáneamente muchas partes del cerebro, no existe un único centro de dolor en el encéfalo, como la gente suele pensar. Aunque pueden verse patrones semejantes, las partes exactas y la cantidad de actividad de cada centro varían de un sujeto a otro e incluso en situaciones idénticas, en un mismo sujeto.
Cada experiencia de dolor es única, es decir las neuronas de estos centros, se comunican continuamente y esa comunicación es distinta y única en cada persona.

Como en la clínica de fisioterapia no tenemos la máquina que “fotografía” al cerebro, mediante la entrevista, cuestionarios y valoración obtenemos datos de las variables que veremos a continuación. 

A continuación, vamos a ver de forma muy resumida qué centros son los que suelen estar activados, por norma general, siempre que tenemos dolor y cómo pueden contribuir y aumentar la experiencia dolorosa, no prestéis atención a las palabras raras sino a lo que regulan esos centros.

  • Cortex motor: área que organiza y prepara el movimiento. En función de la parte del cuerpo que movamos se activa una zona del cerebro u otra. Ejemplo: Se activa cuando movemos la rodilla
  • Cortex sensorial: área que recoge el tacto, frio, calor… todo lo sensitivo. En función de la parte del cuerpo que sintamos se activa un área u otro. Ejemplo: si lo que me duele es la rodilla, existe una parte que se mantiene encendida para la rodilla derecha, muy específico.
  • Corteza cingulada: área de la concentración y atención. Un aumento en este área hace que estemos más atentos a la zona “teóricamente lesionada”, creando la HIPERVIGILANCIA. Ejemplo: estoy atento siempre a todos los movimientos de mi rodilla para que no me duela.
  • Cortex prefrontal: área de las emociones: se crea un pequeño círculo vicioso en el que el dolor influye en nuestras emociones y las emociones en el dolor, pudiendo decir que las emociones son un fuerte perpetuador del dolor. Por ello en algunas ocasiones debemos pasar cuestionarios de diferentes variables psicológicas y plantearnos un tratamiento interdisciplinar, que mejorarán los resultados del tratamiento de fisioterapia. Cambiar nuestro estado de ánimo, ser positivos y proactivos es parte fundamental de la rehabilitación.  Un ejemplo claro de cómo influyen, podría ser una visita de tu nieto después de tres meses sin verle, le coges flexionando rodillas, espalda, probablemente realizando un movimiento que te dolía pero al estar feliz en ese momento no duele.
  • Amígdala: área del miedo. El miedo al movimiento (kinesofobia), evita que hagamos los movimientos porque pienso que me voy a lesionar. Ejemplo: “No subas escaleras que te vas a reventar las rodillas”. Si vivo en un sexto sin ascensor, todos los días esta área estará muy activa.
  • Hipotálamo: área de respuesta al estrés y descanso. En otro post hablaremos más en profundidad. Una de las vías de unión del sistema nervioso y endocrino. Existen hormonas que sensibilizan el sistema de alarma, es decir, hacen que sintamos dolor antes. Ejemplo: posiblemente en situaciones de estrés continuo como una mala situación laboral, incertidumbre profesional, enfermedad de un ser querido… son situaciones de estrés en las que puede aparecer un cuadro doloroso con más facilidad. En este caso también tendría sentido el tratamiento multidisciplinar, entender la situación, practicar la meditación, el mindfulness entre otras, serían herramientas muy válidas.
  • Hipocampo: Área de la memoria y adaptación al miedo. Importantísimo eliminar la activación de este área para quitar el miedo al gesto que nos provoca dolor.  Ejemplo: Recuerdo la última vez que me dolió la espalda cuando estuvimos recogiendo aceitunas, inconscientemente esta área va a predisponer a tener dolor la próxima vez que las recojamos.

Existen otras áreas pero estas serían las más importantes.

Ahora tenemos que reconocer que el mensaje de peligro que llega de los tejidos (la rodilla) es tan sólo uno de los estímulos que se tienen en cuenta. Aunque ese mensaje desempeñe un papel importante en el procesamiento del cerebro, especialmente en el dolor agudo, no es por sí sólo suficiente para provocar dolor, el dolor surge de la asociación de todas las áreas y el mensaje de la rodilla, por ello la importancia de detectar las variables afectadas puestas en negrita.

Mucha culpa de que estas áreas estén activas son los falsos mitos, creencias populares y culturales.

¿Cómo podemos combatir el dolor?

Con educación en el mismo principalmente. Me gusta siempre recalcar una frase que se la escuché a Arturo Goicoechea –famoso neurólogo- y que no puedo estar más de acuerdo con él, y dice así: “KNOW PAIN, NO PAIN” que quiere decir que cuanto más conocimiento tenga una persona sobre dolor, menos dolor va a experimentar porque es capaz de automodularlo. Realizar ejercicio terapéutico dirigido y afrontar la lesión desde una perspectiva activa con objetivos a largo plazo es otro pilar fundamental. La terapia manual nos ayudará a disminuir los pequeños síntomas que puedan ir apareciendo durante el proceso. Con dedicación y esfuerzo sabremos manejar y modular el dolor.

Espero que os haya gustado, si tienen cualquier duda o curiosidad por saber más a fondo de un tema, no duden en contactar, ¡Mucho ánimo!

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