pubalgia en el embarazo

Pulbalgia en el embarazo: qué es y qué hacer

01/06/2026

Publicado por Teresa Guijarro

Si estás embarazada y sientes un dolor agudo o presión en la parte delantera de la pelvis, justo en la zona del pubis, es muy probable que estés experimentando pubalgia en el embarazo. Se trata de una de las molestias más frecuentes durante la gestación y, sin embargo, de las que menos se hablan. Muchas mujeres lo asumen como algo inevitable, cuando en realidad existe tratamiento eficaz. En Clínica Angular, clínica de fisioterapia y osteopatía en Teatinos (Málaga), atendemos a embarazadas con pubalgia de forma habitual y vemos cómo una intervención fisioterapéutica adecuada marca una diferencia real en su día a día.

¿Qué es la pubalgia en el embarazo?

La pubalgia es el dolor localizado en la sínfisis del pubis, que es la articulación cartilaginosa que une los dos huesos del pubis en la parte anterior de la pelvis. Durante el embarazo, esta articulación sufre cambios importantes que la hacen más vulnerable al dolor y a la inestabilidad.

En concreto, la hormona relaxina, que el cuerpo produce desde el primer trimestre para preparar la pelvis de cara al parto, provoca un aumento de la laxitud ligamentosa en toda la zona pélvica. Esto permite que la pelvis se amplíe progresivamente, lo que es absolutamente necesario para que el bebé pueda atravesarla en el momento del nacimiento. Sin embargo, como consecuencia de esa mayor laxitud, la sínfisis del pubis se vuelve más inestable y sensible a la sobrecarga mecánica. El resultado es dolor, a veces de forma intensa y limitante.

La pubalgia se conoce también como disfunción de la cintura pélvica (DCP) o, en casos en que afecta simultáneamente a la articulación sacroilíaca, como dolor pélvico gestacional. Aunque no es una patología grave en sí misma, puede afectar de manera significativa a la calidad de vida durante el embarazo si no se trata de forma adecuada.

¿Por qué aparece la pubalgia en el embarazo? Causas principales

Más allá de la relaxina, hay varios factores que explican por qué algunas embarazadas desarrollan pubalgia y otras no, y por qué en unos casos es leve y en otros resulta muy limitante.

El peso y el cambio de centro de gravedad

A medida que el útero crece, el centro de gravedad del cuerpo se desplaza hacia adelante. Para compensarlo, la columna lumbar aumenta su curvatura natural y la pelvis se inclina. Este cambio postural somete a la sínfisis del pubis a una presión asimétrica que, con el tiempo y sin apoyo muscular suficiente, genera irritación y dolor.

La debilidad del suelo pélvico y la musculatura estabilizadora

La sínfisis del pubis no trabaja sola. Depende del correcto funcionamiento del suelo pélvico, los abdominales profundos, los aductores y los músculos glúteos para mantenerse estable. Cuando alguno de estos grupos musculares está débil o no se activa correctamente, algo muy común durante el embarazo, la carga recae directamente sobre la articulación. Por eso, fortalecer y activar adecuadamente esta musculatura es uno de los pilares del tratamiento fisioterapéutico.

Movimientos que sobrecargan la articulación

Ciertos movimientos cotidianos que normalmente no suponen ningún problema se convierten en un desafío cuando hay pubalgia: subir escaleras, separar las piernas al entrar o salir del coche, levantarse de la cama, caminar distancias largas o estar mucho tiempo de pie. Todos ellos generan una carga asimétrica sobre la pelvis que empeora los síntomas.

Factores de riesgo adicionales

Haber tenido pubalgia en embarazos anteriores, tener antecedentes de dolor lumbar o pélvico, una musculatura pélvica de base poco trabajada, o haber sufrido traumatismos previos en la zona pélvica son factores que aumentan la probabilidad de desarrollarla.

Síntomas: cómo reconocer la pubalgia en el embarazo

El síntoma principal es el dolor en la zona del pubis, pero la pubalgia presenta un conjunto de manifestaciones que conviene conocer para no confundirla con otras molestias habituales del embarazo:

  • Dolor en la parte anterior de la pelvis, justo en el hueso del pubis, que puede irradiar hacia la cara interna de los muslos o hacia los glúteos.
  • Sensación de presión o de «algo que se separa» en la zona del pubis al caminar o al cambiar de postura.
  • Dolor que empeora con los movimientos asimétricos de las piernas: subir un escalón, cruzar las piernas, salir del coche.
  • Dificultad o dolor al levantarse de la cama, especialmente si se hace girando las piernas hacia un lado.
  • En algunos casos, un chasquido o sensación de inestabilidad en la pelvis al caminar.
  • Dolor que aumenta al final del día, después de periodos prolongados de actividad física o de estar de pie.

En los casos más severos, la pubalgia puede llegar a impedir caminar con normalidad o realizar actividades básicas del día a día. Aunque no siempre llega a ese punto, conviene no esperar a que empeore para buscar atención fisioterapéutica.

Importante: si el dolor pélvico va acompañado de fiebre, sangrado, pérdida de líquido amniótico o contracciones, consulta a tu ginecólogo o matrona de inmediato. Estos síntomas no corresponden a la pubalgia y requieren valoración obstétrica urgente.

¿Cuándo suele aparecer? Trimestres más frecuentes

La pubalgia puede aparecer en cualquier momento de la gestación, aunque lo más habitual es que se presente a partir del segundo trimestre, cuando el vientre empieza a ganar peso de forma más evidente y los cambios posturales se intensifican. No obstante, hay mujeres que la notan desde las primeras semanas, especialmente si ya han tenido pubalgia en embarazos previos o si tienen una musculatura pélvica especialmente laxa de base.

En general, los síntomas tienden a intensificarse a medida que avanza el embarazo y el peso del bebé aumenta. Después del parto, la pubalgia suele mejorar de forma progresiva, aunque en algunos casos persiste durante el posparto y requiere tratamiento específico.

¿Tienes dolor en el pubis durante el embarazo? En Clínica Angular disponemos de un programa específico de fisioterapia para embarazadas en Málaga en el que tratamos la pubalgia desde el primer trimestre. Contáctanos y te explicamos cómo podemos ayudarte.

Tratamiento de la pubalgia en el embarazo: qué puede hacer la fisioterapia

La buena noticia es que la pubalgia responde bien al tratamiento fisioterapéutico cuando se aborda de forma correcta y precoz. No es necesario aguantar el dolor como si fuera algo inevitable. Con el enfoque adecuado, la mayoría de las embarazadas nota una mejora significativa en pocas sesiones.

En Clínica Angular trabajamos la pubalgia durante el embarazo desde varias vertientes complementarias, siempre adaptadas al trimestre, al estado general de la paciente y a la intensidad de los síntomas.

Terapia manual y osteopatía

Mediante técnicas de terapia manual suaves y adaptadas al embarazo, trabajamos la movilidad de la pelvis, la sínfisis del pubis y las articulaciones sacroilíacas. El objetivo es reducir la tensión en los tejidos que rodean la articulación y mejorar su función mecánica. La osteopatía también permite abordar desequilibrios posturales globales que contribuyen a la sobrecarga de la zona pélvica.

Ejercicio terapéutico y activación muscular

Uno de los pilares del tratamiento es la activación y el fortalecimiento progresivo de la musculatura estabilizadora de la pelvis: suelo pélvico, abdominales profundos (transverso del abdomen), glúteos y aductores. Cuando estos músculos trabajan de forma coordinada, reducen de manera importante la carga sobre la sínfisis del pubis y alivian el dolor.

El ejercicio terapéutico durante el embarazo es seguro y está ampliamente respaldado por la evidencia científica. De hecho, si quieres saber más sobre qué tipos de ejercicio son recomendables durante la gestación, te dejamos nuestro artículo sobre ejercicio en el embarazo: qué está permitido y qué no, donde lo explicamos en detalle.

Educación postural y adaptación de las actividades diarias

Tan importante como el tratamiento en consulta es lo que la embarazada hace en su vida cotidiana. Por eso, en Clínica Angular dedicamos parte de cada sesión a enseñar cómo levantarse de la cama sin sobrecargar la pelvis, cómo entrar y salir del coche, cómo subir escaleras con menos dolor y qué posturas conviene evitar. Estos ajustes, aparentemente pequeños, tienen un impacto muy real sobre los síntomas.

Vendaje funcional o kinesiotaping

En algunos casos, la aplicación de vendaje neuromuscular (kinesiotape) en la zona pélvica puede ayudar a dar soporte a la articulación y a reducir el dolor entre sesiones. Su uso durante el embarazo es seguro y puede ser un complemento útil al tratamiento fisioterapéutico.

Faja o cinturón pélvico

En los casos en que la inestabilidad pélvica es más pronunciada, el uso de una faja o cinturón pélvico específico para el embarazo puede proporcionar un alivio significativo. Sin embargo, su uso debe estar supervisado por un fisioterapeuta, ya que colocarlo de forma incorrecta puede no tener efecto o incluso empeorar la situación.

Qué puedes hacer en casa para aliviar la pubalgia

Además del tratamiento en consulta, hay una serie de recomendaciones que pueden ayudarte a manejar los síntomas en el día a día y a no empeorar la situación entre sesiones:

  • Al levantarte de la cama, gira el cuerpo en bloque hacia un lado y mantén las rodillas juntas mientras pasas las piernas al suelo. Evita separar las piernas al incorporarte.
  • Al entrar y salir del coche, siéntate primero en el asiento con las piernas juntas y luego gíralas hacia dentro. Al salir, haz el movimiento inverso.
  • Evita subir y bajar escaleras más de lo necesario, especialmente si el dolor es intenso. Cuando tengas que hacerlo, sube peldaño a peldaño con el mismo pie.
  • Descansa con las piernas ligeramente elevadas y coloca un cojín entre las rodillas al dormir de lado para reducir la rotación de la pelvis.
  • No permanezcas mucho tiempo de pie sin moverte. Los cambios de postura frecuentes y breves períodos de descanso son más favorables que la inmovilidad prolongada.
  • Aplica calor suave (nunca frío) en la zona del pubis para aliviar la tensión muscular si el dolor es constante. Consulta siempre con tu fisioterapeuta antes de usar cualquier técnica.

Recuerda: estas recomendaciones son orientativas y complementarias al tratamiento profesional. Si el dolor es intenso, limita tus movimientos o aparece de forma repentina, la valoración por parte de tu fisioterapeuta es el paso prioritario.

Fisioterapia para embarazadas en Clínica Angular, Málaga

En Clínica Angular llevamos años acompañando a mujeres durante el embarazo y el posparto, y la pubalgia es una de las condiciones que tratamos con más frecuencia en nuestra consulta de fisioterapia para embarazadas en Málaga. Nuestro enfoque es siempre personalizado, adaptado a tu trimestre, a tus síntomas y a tu vida diaria. Porque no hay dos embarazos iguales, y el tratamiento no debería serlo tampoco.

Estamos en Teatinos, Málaga y puedes encontrarnos calle Dr. Miguel Díaz Recio, 16. Si tienes dudas o quieres pedir cita, puedes hacerlo a través de nuestro formulario de contacto o llamarnos al 605 787 829.

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