
Tortícolis congénita: qué es y cómo saber si tu bebé la tiene
05/11/2025
Publicado por Teresa Guijarro
La tortícolis congénita es una alteración relativamente frecuente en los recién nacidos y suele detectarse en las primeras semanas de vida. Aunque puede sonar preocupante, con un diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado la recuperación suele ser completa. Por eso, identificar los síntomas a tiempo y acudir a un fisioterapeuta especializado en bebés es esencial para evitar que afecte al desarrollo motor o postural del pequeño.
En este artículo te explicamos qué es la tortícolis congénita, cuáles son sus causas, cómo reconocerla y qué papel tiene la fisioterapia pediátrica en Málaga en su tratamiento.
¿Qué es la tortícolis congénita?
La tortícolis congénita es una contractura o acortamiento del músculo esternocleidomastoideo, situado en el cuello. Este músculo conecta la cabeza con el esternón y la clavícula, y su función principal es girar e inclinar la cabeza.
Cuando este músculo se acorta o se lesiona —habitualmente durante el parto o dentro del útero—, la cabeza del bebé tiende a inclinarse hacia un lado y rotar hacia el lado contrario.
Existen dos tipos principales de tortícolis congénita: la muscular, que es la más común y se produce por un acortamiento del músculo esternocleidomastoideo, y la ósea, menos frecuente, que se debe a alteraciones vertebrales congénitas.
Causas de la tortícolis congénita
Las causas pueden variar, pero las más habituales son:
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Posición intrauterina prolongada: el bebé adopta una postura fija dentro del útero que genera tensión en el cuello.
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Parto complicado: el uso de fórceps o ventosa, o un parto prolongado, pueden provocar una pequeña lesión muscular.
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Presión uterina o falta de espacio: frecuente en embarazos múltiples.
En la mayoría de los casos, no se trata de una lesión grave, pero requiere atención fisioterapéutica para evitar consecuencias posturales a largo plazo.
Cómo identificar la tortícolis congénita en tu bebé
Los signos suelen ser visibles desde las primeras semanas de vida. Algunos indicadores que pueden ayudarte a reconocerla son:
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El bebé inclina la cabeza hacia un lado y la rota hacia el contrario.
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Tiene dificultad para girar el cuello en ambos sentidos.
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Prefiere mirar siempre hacia el mismo lado.
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Presenta una ligera asimetría en la cara o en el cráneo (plagiocefalia posicional).
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Llora o se muestra incómodo al intentar mover la cabeza hacia un lado.
Si observas alguno de estos signos, es importante acudir a un fisioterapeuta pediátrico para realizar una valoración. Puedes leer más sobre este proceso en nuestro artículo sobre cómo valorar a un bebé y cuándo acudir a fisioterapia pediátrica.
Diagnóstico de la tortícolis congénita
El diagnóstico lo realiza el pediatra o el fisioterapeuta especializado tras una exploración física detallada. Se evalúan:
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La movilidad cervical.
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El tono muscular.
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La simetría craneal y facial.
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El desarrollo motor general.
En algunos casos, se puede solicitar una ecografía o radiografía para confirmar el diagnóstico y descartar causas óseas.
Cuanto antes se detecte la tortícolis congénita, más fácil será corregirla. Los mejores resultados se obtienen cuando se inicia el tratamiento antes de los 3 meses de edad.
Tratamiento de la tortícolis congénita con fisioterapia
La fisioterapia es el tratamiento de elección para la tortícolis congénita, y en la mayoría de los casos evita la necesidad de intervenciones quirúrgicas.
Objetivos principales del tratamiento
El tratamiento de fisioterapia para la tortícolis congénita tiene como objetivo alargar y flexibilizar el músculo afectado, restablecer la simetría del cuello y la cabeza, mejorar la movilidad y el control postural del bebé, y prevenir la aparición de deformidades craneales o compensaciones musculares que puedan afectar su desarrollo.
Técnicas que se emplean
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Movilizaciones suaves: el fisioterapeuta realiza movimientos pasivos y activos para mejorar la elasticidad del músculo.
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Masaje terapéutico: ayuda a relajar el tejido muscular y a reducir la tensión.
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Ejercicios de estimulación: se utilizan juguetes, luces o sonidos para fomentar que el bebé gire la cabeza hacia el lado contrario.
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Consejos posturales para casa: los padres aprenden cómo colocar y estimular al bebé en el día a día para reforzar el trabajo en consulta.
El tratamiento es completamente indoloro y se adapta al ritmo y tolerancia del bebé.
Cuánto tiempo dura la recuperación
La evolución depende de la edad en que se inicie la fisioterapia y de la gravedad del acortamiento muscular. En la mayoría de los casos, se observan mejoras significativas en pocas semanas y la recuperación completa suele lograrse entre los 2 y 3 meses de tratamiento constante.
Cuando no se trata a tiempo, la tortícolis congénita puede provocar compensaciones musculares y alteraciones posturales más complejas, por lo que la detección precoz es fundamental.
Qué pueden hacer los padres en casa
El papel de la familia es clave para acelerar la recuperación. Algunas pautas útiles son:
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Colocar al bebé en la cuna alternando la dirección de su cabeza cada día.
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Estimular el movimiento con juguetes o sonidos hacia el lado que menos gira.
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Evitar dejarlo mucho tiempo en la misma postura o en dispositivos que limiten su movilidad (hamacas, sillas de coche, etc.).
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Realizar los estiramientos o ejercicios que el fisioterapeuta indique.
Estos pequeños hábitos, junto con la fisioterapia, marcan la diferencia en la evolución del bebé.
¿Se puede prevenir la tortícolis congénita?
No siempre puede prevenirse, ya que muchas veces se origina durante el embarazo. Sin embargo, prestar atención a las posturas del bebé desde el nacimiento y acudir a revisiones tempranas puede ayudar a detectar cualquier signo de alerta a tiempo.
Además, la fisioterapia preventiva en los primeros meses puede ser muy beneficiosa para garantizar un desarrollo motor equilibrado.
Tratamiento de la tortícolis congénita en Málaga: la experiencia de Clínica Angular
En Clínica Angular, tu clínica de fisioterapia en Teatinos (Málaga), contamos con fisioterapeutas especializados en fisioterapia pediátrica y en el tratamiento de la tortícolis congénita. Nuestro enfoque es respetuoso, individualizado y adaptado a cada bebé y familia.
Durante las sesiones:
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Evaluamos la situación de forma global, observando tanto la postura como el desarrollo motor.
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Aplicamos técnicas suaves y seguras para mejorar la movilidad.
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Enseñamos a los padres ejercicios y rutinas para continuar en casa.
Nuestro objetivo es acompañar a cada familia en el proceso de recuperación del bebé, asegurando un desarrollo sano y armonioso, contáctanos.
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