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Contractura

Una contractura, es como su nombre indica, una contracción involuntaria y continuada de un grupo de fibras musculares. Esta contracción provoca dolor, tensión del músculo y/o limitación en el movimiento. En ocasiones la contractura puede irradiar el dolor hacia otra zona o provocar un dolor reflejo.

¿Cómo se forman las contracturas musculares?

Existen distintos comportamientos que pueden provocar una contractura:

  • Cuando se realiza un esfuerzo físico, el organismo genera unas sustancias activas para producir dicho esfuerzo. Esas sustancias activas se transforman en sustancias de desecho o metabolitos que deben ser eliminador por el torrente sanguíneo. Cuando hay un esfuerzo elevado, el cuerpo no es capaz de eliminar esos metabolitos y las sustancias se acumulan, generando dolor e inflamación y provocando la contractura.
  • La contractura también puede aparecer después de realizar un ejercicio intenso, si no es capaz de volver a su estado normal de relajación.
  • Tras una lesión por traumatismo (rotura de fibras, esguince, fractura…etc.), la musculatura próxima se contrae como mecanismo de protección. Una vez resuelta la lesión primaria, esta musculatura adyacente continua contracturada.

Causas de la contractura

  • Esfuerzo superior al que puede soportar el músculo en un momento puntual
  • Esfuerzos repetitivos que fatigan el músculo
  • Un músculo con poco tono muscular, débil o poco flexible
  • Mala higiene postural: posturas repetitivas, forzadas y mantenidas por largo tiempo
  • Excesiva tensión muscular
  • Mecanismo de defensa del musculo ante un estiramiento o esfuerzo brusco
  • Frío (posición forzada ante el frío, comenzar una actividad sin calentar o el aire acondicionado)
  • Mala hidratación o alimentación que llevan a un acumulo de toxinas en el hígado o riñón.
  • Estrés y ansiedad

Evitar contracturas musculares

  • Realizar un calentamiento adecuado antes de la actividad física.
  • El plan de entrenamiento debe ser progresivo en intensidad y cargas.
  • Ejercicio físico lo más personalizado para fortalecer los grupos musculares más débiles
  • Buena higiene postural, especialmente en las actividades de la vida diaria: trabajo, colegio, gimnasio, el uso de móvil, Tablet u ordenador
  • Evitar la fatiga muscular
  • Estiramientos después de las actividades físicas o antes de que aparezca la tensión muscular
  • Evitar el sedentarismo: realizar ejercicio físico adecuado a nuestra condición física
  • Beber agua de manera regular durante el día. Mantenerse bien hidratado
  • Evitar el estrés
  • Tomar descansos a lo largo de la jornada laboral
  • Dormir las horas necesarias para que el cuerpo se pueda recuperar

Si ya se tiene la contractura

Lo mejor es acudir al fisioterapeuta para que evalúe y trate la contractura muscular. Aun así, hay algunos consejos que pueden ayudarte a sobrellevarla hasta que puedas acudir a él:

  • Aplicación de calor para obtener un efecto relajante (sacos de semillas, manta eléctrica o ducha de agua caliente)
  • Estiramientos para flexibilizar la musculatura
  • Realizar movimientos suaves, sin forzar. La contractura muscular suele agradecer el movimiento, al menos de que sea severa.
  • Se aconseja realizar ejercicios o estiramientos en el agua
  • Es importante no automedicarse con fármacos (relajantes musculares o antiinflamatorios), al menos que sea tu médico el que te haya aconsejado.
  • Acude a un profesional para recibir el tratamiento más adecuado, especialmente si sientes hormigueo, adormecimiento hacia una extremidad, mareos o vértigos. De esta manera, evitas que la contractura provoque dolor u otras contracturas nuevas.

Es importante que acudas a un fisioterapeuta para tratar la contractura sobre todo si los síntomas son repetitivos o severos.

Dentro de los tratamientos de fisioterapia:

  • Masaje: mejora de la circulación sanguínea en el lugar de la contractura para eliminar los metabolitos, recuperar el tejido y relajar el musculo.
  • Estiramientos: para flexibilizar el musculo
  • Tratamiento de los puntos gatillo
  • Punción seca
  • Liberación miofascial
  • Vendaje neuromuscular
  • Osteopatía

Pero no solo es necesario acudir a fisioterapia si no controlar aquellos factores que provocan las contracturas: reducir el estrés, tener una buena higiene postural, hacer ejercicio de manera regular y adecuada (calentamiento, ejercicio personalizado y estiramiento).

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